Kiss, Ozzy Osbourne, Pappo, Charly García: Las anécdotas más salvajes del rock, entre mitos, excesos y verdades

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¿Qué se necesita para convertirse en una leyenda del rock? Más allá del talento musical, existen elementos que magnifican la figura de los artistas: un halo de peligro y misterio que convierte cada show en una experiencia imprevisible, llena de lo que podría ocurrir en el escenario o entre el público.

La línea entre realidad y ficción es tenue. Algunos músicos vivieron vidas explosivas, protagonizando excesos genuinos y descontrolados, mientras que otros comprendieron temprano que el espectáculo se alimenta del mito y supieron aprovechar la exageración a su favor.

Desde las teatralidades de Ozzy Osbourne, Alice Cooper, Kiss y Keith Moon, hasta los episodios desbordados del rock argentino con Billy Bond, Charly García, Andrés Calamaro y Pappo, presentamos un recorrido por las historias más salvajes y emblemáticas del rock.

Lado A: Teatralidad, murciélagos y destrucción en el rock internacional

Ozzy Osbourne y la noche que creó una leyenda del heavy metal

Aunque su público lo conocía como “El Príncipe de las Tinieblas”, fue el 20 de enero de 1982 cuando Ozzy Osbourne protagonizó el episodio que inmortalizó esa imagen. Alejado de Black Sabbath, durante la gira de su segundo disco solista, Diary of a Madman, una sangrienta tradición se había instalado: lanzar al público trozos de carne cruda y partes de animales. Pronto, los fanáticos respondieron arrojando sus propios proyectiles orgánicos al escenario.

En medio de ese caos, en Des Moines, Iowa, Ozzy vio caer algo pequeño y negro cerca de sus pies. Creyendo que era un juguete de goma, lo tomó para dramatizar su actuación y mordió su cabeza. Inmediatamente sintió un movimiento convulsivo y un líquido cálido en su boca. En realidad, había mordido un murciélago real. La función fue interrumpida para trasladarlo de urgencia al hospital, donde inició un doloroso tratamiento con vacunas contra la rabia. Este episodio, nacido del exceso y del ritual que él mismo alimentó, lo convirtió en una leyenda mundial.

Alice Cooper y la sangre de gallina

Mucho antes que Ozzy, Alice Cooper sentó las bases del “shock rock”, combinando música con teatralidad inspirada en el cine de terror. En 1969, durante el festival de Toronto, donde compartieron cartel con The Doors y John Lennon, la banda decidió intensificar su muestra escénica.

Al final del show, en lugar de la habitual suelta de plumas, apareció una gallina blanca. Cooper, creyendo que el ave volaría al tener alas, la arrojó hacia el público. Momentos después, el animal volvió destrozado desde las primeras filas, con el cuello partido. Él tomó el cuerpo ensangrentado y fue fotografiado decenas de veces en esa escena. Al día siguiente, los diarios titulaban: “Alice Cooper mata a una gallina en el escenario y bebe su sangre”. En lugar de desmentirlo, Cooper permitió que la prensa alimentara el mito.

Kiss: Sangre en la imprenta y la infamia de los pollitos

Kiss continuó la escuela provocadora iniciada por Alice Cooper, pero con una clara intención comercial. Gene Simmons, Paul Stanley, Ace Frehley y Peter Criss transformaron a la banda en una franquicia gigante de superhéroes de carne y hueso.

En 1977, al asociarse con Marvel Comics para lanzar A Marvel Comics Super Special!: Kiss, los cuatro se extrajeron sangre en camarines. Los frascos fueron congelados y transportados bajo custodia a la imprenta, donde, ante Stan Lee y un escribano público, mezclaron la sangre con la tinta roja para imprimir el cómic. En la portada figuraba la leyenda “Printed in real Kiss blood” (Impreso con sangre real de Kiss).

La banda fue blanco de rumores difundidos por sectores conservadores, entre ellos el falso relato de que en sus shows arrojaban pollitos vivos al escenario para pisarlos con sus botas. Gene Simmons tuvo que desmentir esta absurda acusación durante décadas. Así, mientras el cómic con sangre fue una estrategia corporativa extrema, la masacre de pollitos resultó una difamación que contribuyó a agrandar el mito.

Keith Moon: Un pequeño hombre con un mito gigante

Keith Moon, baterista de The Who, hizo de la destrucción de hoteles una disciplina. Su pasatiempo favorito era hacer volar inodoros con explosivos, pero su acto más descontrolado ocurrió en su cumpleaños número 21 en Flint, Michigan.

La celebración incluyó una guerra de tortas que cubrió de merengue a invitados y paredes. Luego quitó el freno de mano a un Lincoln Continental y lo condujo hasta el fondo de la piscina del hotel. La noche terminó con su detención tras perder un diente al intentar huir de la policía.

Lado B: El descontrol con sello argentino

Así como la escena internacional construyó su leyenda entre bambalinas, el rock nacional moldeó la suya con un sello propio, forjado en la calle, la resistencia a la censura y una transgresión auténticamente criolla.

Billy Bond y el «¡Rompan todo!» que marcó una época

El 20 de octubre de 1972, en el Luna Park, durante las Jornadas para la Juventud, un festival con Pescado Rabioso, Aquelarre, Color Humano, Litto Nebbia, Pappo’s Blues y La Pesada del Rock and Roll, Argentina vivía bajo dictadura militar y los jóvenes eran vigilados con desconfianza.

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